Es un juego que a mi tesoro le encanta. Sólo se necesita un
trozo de lana y un puñado de macarrones y con él se favorece la coordinación óculo-manual,
se hace la famosa pinza y además es muy entretenida. Y lo mejor de todo,
después vamos los más guapos y adornados al parque.
Si queréis completar un poco más la actividad podéis pintar
primero la pasta con pintura lavable, así practicaréis la pintura, que también
favorece la psicomotricidad fina, y vuestros collares quedarán mucho más
vistosos.

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